En Postgrado
El 9 de octubre de los corrientes apareció publicada en
la Gaceta Oficial Nª 36.601, la Normativa General de los Estudios de Postgrado para las
Universidades e Institutos Debidamente Autorizados por el Consejo Nacional de
Universidades, que viene a sustituir a las Normas para la Acreditación
de Estudios para Graduados vigentes desde 1983. Interesa
resaltar que en la Normativa de 1996 se supera sustancialmente un vacío conceptual de la
Norma de 1983, en relación a los estudios de Especialización. La Especialización, ha
sido sometida al análisis riguroso de la comunidad de postgrado que tras muchas
jornadas de discusión sobre aspectos conceptuales logró dar una definición ajustada y
pertinente según los objetivos y el perfil deseado: "formar Expertos de Elevada
Competencia Profesional" en las diferentes áreas del conocimiento cuya sólida
formación redunde en la optimización de su campo de acción. Se ha logrado
trascender hasta el plano de lo concreto, reflejandose un afianzamiento de esta
actividad, en el comportamiento de la oferta de postgrado a nivel nacional,
así como en las
solicitudes de acreditación recibidas en el Consejo Consultivo durante los últimos tres
años, cifras que porcentualmente representan el 47,19% y el 49,92% del total nacional de
programas para los años 1994 y 1996 respectivamente. EN lo que acreditación concierne,
las Especializaciones alcanzaron las siguientes proporciones: en 1994 el 32%,
en 1995 el 45% y hasta el 30/10/96 el 63%. Ahora falta que
esta justa definición del Grado de Especialista, ubicado taxativamente al mismo nivel de
la Maestría, rompa definitivamente con el paradigma que muchos profesionales manejan y
que les lleva a optar por estudios que les conducirán a la obtención de una credencial
que en la práctica no guarda ninguna correspondencia con su perfil profesional
como postgraduado. Definitivamente
debemos tender a mejorar cada vez más nuestro sistema de postgrado, y ésto se reflejará
en la medida en que nuestros egresados sean capaces de responder efectivamente a las
exigencias de su entorno laboral, es decirm a la congruencia entre la credencial y el
perfil profesiográfico, lo cual será la consecuencia lógica y directa
de la oferta de programas de calidad, sustentados en las necesidades
reales del contexto. Es necesario recordar que la calidad de nuestro
postgrado es tarea de todos
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