En Postgrado
Hacia
la regularización definitiva de los postgrados
Nos acercamos
a los tres años de gobierno. Es así para la nueva administración
del Ministerio y del Consejo Nacional de Universidades (CNU) lo que incluye
al Consejo Consultivo Nacional de Postgrado, órgano de consulta de aquél
y responsable de esta publicación: "En postgrado", su boletín
trimestral. Su función es mantener actualizada la información
nacional de postgrado, que incluye a todas las instituciones de educación
superior, públicas y privadas. Así, presenta los nuevos postgrados
autorizados y acreditados según la actual normativa, clasificados por
tipo, por área del conocimiento y por instituciones, divididas éstas
entre privadas y públicas. Además, aporta información breve
relativa a los estudios de postgrado, decisiones del CNU sobre la materia y
toda otra que se considere de interés para quienes trabajan en este
nivel de conocimiento.
Durante estos tres años hemos emprendido una cruzada para la legalización
y regularización de la oferta de postgrado en el país. Las universidades
afectadas han ido ordenando y legalizando su oferta, en plazos razonables, en
acuerdos con la OPSU en representación del CNU, mediante el cumplimiento
de los requisitos existentes comunes a todo programa de postgrado. Los programas
abiertos y en funcionamiento ilegal, para los que las instituciones promotoras,
no tenían posibilidades de cumplir con las exigencias existentes, pero
que tenían cierto nivel académico, se han ido cerrando paulatinamente,
tratando de lesionar lo menos posible a los estudiantes cursantes. Las ofertas
que no podían seguir abiertas, porque no tenían suficiente nivel
académico, fueron cerradas de inmediato y sus estudiantes transferidos
a sedes autorizadas de los mismos postgrados.
Esta actividad, en general, ha sido bien recibida por las instituciones afectadas
con una sola excepción. Se ha entendido que la intención es garantizar
el cumplimiento de las normas y se ha visto el gran respeto con que se ha procedido,
sin escándalos de ningún tipo, sin perjuicios y sin retaliaciones.
Dentro de poco, afortunadamente, se habrá instalado en todas las universidades
e instituciones de educación superior el Sistema de Evaluación
y Acreditación (SEA), que se viene diseñando juntamente con las
21 universidades del país desde hace un año. Todos los programas
deberán, a partir de ese momento, someterse a un proceso de evaluación
que dirá si deben seguir funcionando, porque cumplen con los patrones
mínimos aceptables de calidad, si deben cumplir con requisitos no cubiertos,
para lo cual se les da un plazo razonable, o si deben simplemente cerrar, pues
las ofertas incumplen con lo más mínimo y constituyen un engaño
a los cursantes y al país. La mayoría comprenderá la necesidad
de estas acciones. Algunos, movidos sólo por la obtención de dinero
fácil, protestarán, nos acusarán de cualquier cosa y seguramente
no le faltarán quienes los respalden, a lo mejor hasta desde ciertos
tribunales como ha pasado (¿sigue pasando?) tantas veces.
LFT |