En Postgrado
LA ACREDITACIÓN MÉDICA COMO
RESPONSABILIDAD SOCIAL
Hasta el siglo XIX, había códigos y leyes que incidían
principalmente sobre la autorización y el control del ejercicio
profesional médico; pero en general, la calidad de una institución
de enseñanza y de sus profesionales egresados dependía
de la reputación y reconocimiento sociales de ambos.
En el siglo XX, empezaron a buscarse parámetros cuantitativos
para poder medir, y en cierto sentido, comparar y crear indicadores,
estándares o patrones a seguir.
Luego se avanzó hacia una evaluación cualitativa de la
tecnología institucional, sus estructuras, procesos y resultados,
así como su conexión con el ambiente que la rodea.
Todo esto condujo a la proposición de metodologías de autoevaluación
institucional, acompañada de una evaluación externa por
pares reconocidos y certificados, conformando la acreditación
de la calidad de las instituciones y los programas.
El propósito de la acreditación ha sido garantizar la
competencia de los profesionales de la salud frente a la sociedad, que
sufraga bajo la forma de impuestos o de pagos directos no sólo
la formación sino el ejercicio profesional, y principalmente,
proporcionar normas mínimas para las instituciones educativas
que soliciten la acreditación.
No ha habido unanimidad en la aceptación si la acreditación
la debe realizar el Estado, grupos de la sociedad o su alianza para salvaguardar
la seguridad del público. La alta politización eventual
de cualquier grupo, la necesidad de una información verídica
venida de todos y la convergencia de toda la opinión en torno
a este proceso, recomienda las alianzas entre sectores de interés.
La acreditación ha sido de aplicación voluntaria y no
punitiva, aun cuando los grupos sociales que solicitan atención
médica exigen cada vez, más una respuesta satisfactoria
al costo de los profesionales, y las propias instituciones relacionadas
con el financiamiento de programas educativos u el empleo de profesionales,
exigen cada vez más este requisito.
Hay un reclamo social en relación con el mejoramiento de la calidad
de la formación profesional en pregrado y principalmente en el
postgrado, así como el cumplimiento de una serie de patrones,
el fomento de la cultura de la calidad y la excelencia y el aseguramiento
de que las instituciones, los programas y el ejercicio profesional se
desenvuelvan en un esquema y ambiente técnico y científico,
pero también de pertinencia social, para que todos en conjunto,
instituciones, docentes y estudiantes de ciencias de la salud, den respuestas
satisfactoria a la deuda que tienen con la sociedad.
La mundialización de la economía, la internacionalización
de los programas educativos, de servicios y de investigación en
la salud y la integración profesional ínter países
que ocurre u ocurrirá, obliga también al establecimiento
de patrones mínimos para la formación profesional, cuya
exigencia futura será llegar a la gerencia de las ideas y no sólo
personas y a las sociedades del conocimiento.
El CCNPG, en el área de ciencias de la salud, ha autorizado para
su funcionamiento un total de cuatrocientos cuatro programas correspondiendo
trescientos veintiuno a las especializaciones, sesenta y nueve
a las maestrías y catorce a los doctorados. De ello se han acreditado
ciento treinta y cuatro especializaciones, diez y siete maestrías
y tres doctorados lo que se corresponde con más del treinta y
ocho por ciento del total de los programas.
Manuel Cristancho
Profesor Titular U.L.A
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